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Alguien ha dicho: «Si Dios tolerara los pecados de nuestra época, entonces El tendría que disculparse con la gente de Sodoma y Gomorra.» Debemos preguntarnos, con toda seriedad, hasta dónde llegarán todavía los excesos de la enemistad hacia Dios, en nuestros días.

El Señor Jesús dijo, en vista de Su segunda venida en poder y gloria: «Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos. Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste. En aquel día, el que esté en la azotea, y sus bienes en casa, no descienda a tomarlos; y el que en el campo, asimismo no vuelva atrás. Acordaos de la mujer de Lot» (Lc. 17:26-32).

Las señales de la venidera tribulación están echando sus sombras por adelantado. Así como una tormenta se anuncia por medio de nubes y viento que se levantan, así en nuestro mundo se está haciendo cada vez mayor la oscuridad hasta que, por fin, durante la venida de Jesucristo, se levante el sol de justicia. Su segunda venida hará que el mundo alcance la tranquilidad anhelada. Bajo el poder del Rey de todos los reyes y Señor de todos los señores, reinarán la justicia y la paz.

Pero, ya en nuestros días se están haciendo ver con, cada vez mayor claridad, los contornos mencionados por el Señor Jesús en su discurso sobre el fin de los tiempos. El dijo que el tiempo anterior a Su segunda venida sería como en los tiempos de Lot. ¿No es verdad que esta declaración se adapta a la perfección a nuestros tiempos?

Las estadísticas de abortos han alcanzado cifras que superan todo lo anteriormente visto. En los Países Bajos fue aprobada la ley sobre la eutanasia, y muchas personas tienen que temer por sus vidas. La homosexualidad se ha convertido en un componente fijo de nuestra sociedad. Los discriminados son ahora aquellos que se manifiestan en contra de la misma. Los «matrimonios» homosexuales son protegidos por leyes especiales, y hasta se les concede los mismos derechos que a un matrimonio normal entre hombre y mujer. Los embriones son utilizados, específicamente, para el cultivo de órganos, para luego ser eliminados. El creciente materialismo fomenta la frialdad social y el egoísmo.

Al mismo tiempo, en los países del tercer mundo la pobreza va en aumento, de modo que, actualmente, millones de personas en todo el mundo tienen que sobrevivir con una entrada anual de 365 dólares, es decir, con un dólar por día. Libros como «Harry Potter» contribuyen a preparar a nuestra juventud para un futuro anticristiano. Cuando venga, entonces, el «gran Harry Potter» y haga caer fuego del cielo (Ap. 13:13), se le dará la bienvenida con aplausos. El shock-rocker norteamericano, Marylin Manson, que se autodenomina como Anticristo, gana millones con sus canciones llenas de odio. El dice de sí mismo: «Yo odio, por lo tanto existo». Su álbum actual «Holy Wood (In The Shadow Of The Valley Of Death)», que significa «Madera Santa (En la Sombra del Valle de la Muerte)», es catalogado como una guerra contra Cristo. Es la última parte de una trilogía que comenzó en 1996 con el album «Anticristo Superstar». Pero, lastimosamente, Marilyn Manson, cuyo nombre es una derivación del de Marilyn Monroe y del genocida Charles Manson, tiene tremendo éxito entre los jóvenes. Con su banda, ya ha ganado 20 discos de oro y de platino a nivel mundial, según el lema: «Se compra lo que provoca.»

La persecución de cristianos está aumentando en todo el mundo, y la burla en los medios de comunicación y la publicidad se vuelve cada vez más drástica. En la televisión, las personas invitadas a los shows son expuestos y desnudados emocionalmente, delante de un público de millones de personas. Los asuntos más íntimos son discutidos públicamente, y no se escatima con las palabras más horrendas. «Big Brother» parece haber sido tan solamente el comienzo. El canal televisivo británico «Channel 5» de Londres, está haciendo planes para un show con el título «Divorcio». Las parejas casadas que asisten al mismo, pueden ganarse allí un divorcio. Para cada emisión se eligen seis parejas cuyo matrimonio está a punto de romperse. Entrevistas con amigos y parientes ayudan al público a decidir quien gana. La pareja ganadora se divide la ganancia, de alrededor de veinte mil dólares, y es filmada en el día del juicio. A continuación, pueden salir de vacaciones en los lugares más opuestos del globo. El productor de la emisión, así se dice, apuesta mayormente a la inmoralidad de los participantes. Dice poder imaginarse que la vida sexual de los mismos será uno de los temas que saldrá a luz.

Al mismo tiempo, también van en aumento los problemas de nuestro mundo, y los juicios venideros parecen aproximarse inevitablemente a nosotros. Después de todo, Jesús dijo que del mismo modo como el diluvio sobrevino a la humanidad de aquellos tiempos, y no se hizo esperar la destrucción de Sodoma y Gomorra, también los juicios de la gran tribulación vendrían como un lazo sobre todos los que residen en la tierra (Lc. 21:34-35). Por todas partes se escucha, cada vez con mayor frecuencia, de terremotos aterradores (como el año pasado en Turquía y hace poco tiempo atrás en América Central y en India), pero también de lluvias de lodo y de otras catástrofes naturales con miles de muertos y heridos, así como muchas miles de familias que quedan sin techo.

En la revista HAZ (22/9/00) se podía leer lo siguiente: «Expertos dibujan escenas de horror, ya que debajo del parque nacional norteamericano, Yellowstone, dormita un enorme volcán, que puede entrar en actividad en cualquier momento. En sus advertencias los volcanólogos hablan de horrores casi apocalípticos. El estallido de la erupción se haría oir en todo el mundo, bajarían lluvias de color negro intenso, y continentes enteros se ahogarían en las cenizas. Miles y miles de personas serían sepultadas vivas debajo de ascuas calientes y de fragmentos de rocas… Cantidades gigantescas de materiales serían impulsadas hasta una altura de unos 50 kilómetros, diez mil veces más alto que durante la erupción del Mount St. Helen en 1980.»

A nivel mundial, el año pasado se han llevado a cabo 31 guerras y 18 conflictos bélicos, según informa el «Balance bélico 2000» del Grupo De Estudio de Causas Bélicas de Hamburgo, Alemania. En Bruselas y Washington están preocupados porque Turquía está buscando un acercamiento con Rusia, y ambos países desean mejorar sus relaciones con Irán. A causa de la epidemia del SIDA, en algunas regiones de Africa la expectativa de vida ha bajado de 56 a 39 años. También las crisis de la BSE, así como de la aftosa, se han convertido en un nuevo fantasma de terror: cientos de miles de vacunos y de ovejas ya han sido sacrificados y quemados. Solamente hay que leer el Apocalipsis de Jesucristo, el último libro de la Biblia, para comprobar que las situaciones allí descritas no son exageradas.

Desde 1948 existe nuevamente el Estado de Israel pero, el mismo, se ve atacado con cada vez mayor intensidad. Los terremotos y la hambruna van en aumento, la carestía es cada vez mayor. La concentración del poder a nivel político, económico y militar se va globalizando. La destrucción de la familia se encuentra en un período de grandes avances. En los medios masivos de comunicación, radio y televisión, se realiza una manipulación en gran escala. La decadencia moral ha alcanzado un declive que ya casi no puede ser superado, y la historia mundial se concentra en el Cercano Oriente. Todo esto es una clara indicación de la dirección en la cual se dirige nuestro mundo. ¡Maranatha, ven pronto, Señor Jesús! Pero, no solamente hay un aumento de la impiedad en casi todas las áreas, así como de los problemas de nuestro medio ambiente, sino que también van aumentando el miedo y la inseguridad. Muchos se preguntan: «¿Cómo irá a seguir esto?» También para esto hay una respuesta.

George Bernhard Shaw dijo: «Confieso, que después de sesenta años de estudio de la tierra y de la humanidad, no veo otra salida a la miseria del mundo, más que el camino que nos ha mostrado Jesucristo. Es imposible que la tierra pueda sobrevivir sin Dios.» Y éste Jesús nos ofrece, en Sí mismo, todo el programa de salvación de Dios, al decir: «Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos» (Jn. 10:9). Aún hoy, Dios le abre la puerta a cada ser humano, para que éste pueda entrar en el «Arca de la Salvación», la cual consiste en una persona: Jesucristo.

Norbert Lieth
Llamada de Medianoche

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