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Carta a los Testigos de Jehová

Señor Testigo de Jehová:

Muchas gracias por su visita a mi casa para distribuir su literatura. Hoy día cuando hay tantos que viven sin Dios, probablemente las puertas de muchos hogares sean cerradas en contra de usted. Pero yo estoy alegre porque usted pasó por mi casa, pues tengo mucho interés en las cosas espirituales, y me gusta compartir las verdades bíblicas con otros.

¿Puedo yo compartir con usted algunas verdades importantes tocante a la Biblia? Las he escrito para que usted pueda considerarlas cuidadosa y objetivamente.

Primero permítame decirle que hay varias cosas de los Testigos de Jehová que admiro: Su celo por el desenvolvimiento de su organización no se iguala en la mayoría de los demás grupos religiosos. También es muy loable su interés en la Biblia. Supongo que usted, como casi todos los Testigos de Jehová, pasa muchas horas cada semana estudiando la Biblia.

También tenemos usted y yo varias cosas en común. Comparto su preocupación por la apostasía religiosa en mucho de la cristiandad, su enseñanza contra la evolución, y su creencia en la Batalla de Armagedón, cuando Dios destruirá a las huestes de Satanás y después establecerá Su Reino en la tierra, en el cual reinará la paz y la justicia universal.

En vez de discutir muchas enseñanzas distintas, le propongo que consideremos el tema de más importancia, el cual es: La Persona de Cristo.

Ambos creemos que Jesucristo era un Hombre perfecto, ya que El es una persona distinta a Dios el Padre. Sin embargo, usted enseña que antes que El viniera a vivir en la tierra, Cristo era una creación espiritual, Miguel el arcángel, creado por Dios, quien llegó a ser más tarde el Mesías cuando fue bautizado. De acuerdo con la bien conocida publicación “Sea Dios Veraz” (página 31) Jesús es “un poderoso”, pero no es ‘Todopoderoso’ como Jehová Dios. Según Juan 1:1 en su Biblia, La Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras, Cristo es “un dios”, pero no es “El Dios”. En otros palabras, usted enseña que “Jesús era, es y siempre será menor que Jehová”, y que “Cristo y Dios no son co-iguales” (Atalaya, 15 de abril, 1957).

¿Verifica la Biblia estas declaraciones? o ¿enseña la Biblia que Cristo es Dios? Esta es una pregunta de suma importancia.

Deseo presentarle los puntos siguientes para su piadosa consideración:

(No. 1) Varios versículos bíblicos afirman específicamente la deidad de Cristo. En Mateo 1:23, Cristo es llamado “Emmanuel”, que traducido es: “Con nosotros está Dios.” Cuando Tomás tocó las heridas del Señor Jesús después de Su Resurrección, exclamó: “¡Mi Señor y mi Dios!” (Juan 20:28). No existe base alguna para decir como afirman algunos Testigos de Jehová, que Tomás aludió a Cristo cuando dijo: “Mi Señor”, sino que aludió a Dios Padre cuando dijo: “Mi Dios”. ¡Al contrario, Tomás llamó a Cristo su Señor y su Dios y Cristo no lo reprendió!

Colosenses 2:9 verifica claramente la deidad de Cristo al declarar que “es en El que mora corporalmente toda la plenitud de la cualidad divina.” (Traducción Nuevo Mundo de las Santas Escrituras).

Esteban llamó a Jesús “Señor” (Hechos 7:59, 60) y tenemos que confesar a Jesús como Señor (Romanos 10:9, 1 de Corintios 12:3). La palabra “Señor” en éstos versículos en el idioma griego es “Kurios”, que es la misma palabra usada para Jehová en la versión griega del Antiguo Testamento. Por estos versículos, ¿no es evidente que Cristo, el Señor, es Jehová Dios?

(No. 2) Varios versículos señalan que el Cristo del Nuevo Testamento es el mismo Jehová del Antiguo Testamento. Por ejemplo: Isaías vio la gloria de Jesús y habló de El.

En Exodo 34:14 entendemos claramente que no debemos adorar a nadie sino a Jehová. Pero en Hebreos 1:6 los ángeles adoran a Cristo. En Isaías 44:6 Jehová es llamado el primero y el Ultimo”, pero en Revelación 22:13 Cristo es “el Primero y el Ultimo” Porque no puede haber dos Primeros y dos Ultimos, ¿no es claro que Jehová y Cristo ambos tienen que ser Dios? Esto revela que el término “Jehová” no es usado solamente para designar a Dios, el Padre, sino también a Dios, el hijo. Aunque son distintas personas, cada uno es llamado “Jehová” porque ambos poseen deidad.

(No. 3) Los atributos de Cristo manifiestan que El es Dios. Jesucristo conoce todas las cosas (Juan 1:48; 2:25; 6:64; 16:30; 21:17). El es eterno (Miqueas 5:2), Todopoderoso (Mateo 28:18; Hebreos 1:3), sin pecado (Juan 8:46) e inmutable (Hebreos 13:8). Porque solamente Dios posee estos atributos, esto indica que Cristo posee deidad.

(No. 4) Ciertas obras de Cristo enseñan que El es Dios. Jesucristo tiene el poder (autoridad) para perdonar pecados (Marcos 2:5,7; Efe. 1:7), para controlar la naturaleza (Mateo 8:26), dar Vida Eterna (Juan 10:28; 17:2) y juzgar al mundo (Juan 5:22,27). Porque sólo Dios puede hacer estas cosas, ¿no es esta una indicación de que Cristo es Dios?

(No. 5) Cristo recibió la adoración. Cristo es adorado por los ángeles (Hebreos 1:6) y por los hombres (Mateo 14:33); sin embargo, solamente Jehová debe ser alabado (Exodo 34:14). Cristo mismo dijo que sólo Dios merece adoración (Mateo 4:10), y no obstante, El aceptó la adoración. Si Cristo en su preexistencia fue el arcángel Miguel, ¿cómo podría El haber aceptado la adoración? porque a los ángeles no les es permitido recibir adoración (Apocalipsis 19:10; 22:8,9). Si Cristo no es Dios, sería idolatría adorarle.

¿Y qué de Juan 1:1? Usted dice que Cristo, “la Palabra”, es “un dios” (Juan 1:1, Nuevo Mundo). Sus traductores dicen que la “d” minúscula se requiere porque la palabra griega usada para designar a Dios (theos) no es precedida por el artículo definido por causa de una ley algo técnica de la gramática griega.

Un predicado nominativo definido que precede a un verbo no tiene que tener el artículo definido. El orden de las palabras griegas en la última cláusula de Juan 1:1 es “Dios era la Palabra” (theos en ho logos) theos en ho logos. El sujeto de la oración es “la Palabra”, el verbo es “era” y el predicado nominativo es “Dios”. Usualmente el predicado nominativo sigue al verbo, pero en este caso lo precede; y porque precede al verbo no necesita el artículo.

Cuando un escritor griego quería poner énfasis en la cualidad de la persona o artículo en el predicado nominativo, él lo ponía antes del verbo en vez de después del verbo. Eso fue lo que Juan hizo para dar énfasis a la verdad que la Palabra (Cristo) posee las cualidades de Deidad. Así esta ley fundamental de la gramática griega no apoya la traducción “La Palabra era un dios.” La intención de Juan puede ser interpretada en castellano: “La Palabra era plenamente Dios.”

Permítame enseñarle que aun su propia Biblia (La Traducción del Nuevo Mundo) no sigue siempre la regla de traducir “dios” usando “d” minúscula cuando no es precedido por el artículo definido. Por ejemplo: en Juan 1:6,12,13, la palabra “Dios” no tiene el artículo en el griego, pero si tiene la “D” mayúscula en su traducción Nuevo Mundo. Es correcto usar la mayúscula en estos versículos pero es contradictorio con Juan 1:1 en el Nuevo Mundo.

Quizás le sea de interés anotar que en Juan 13:3 la palabra “Dios” se encuentra dos veces, cada una con la “D” mayúscula. Pero en el griego, la primera instancia no tiene el artículo definido, mientras la segunda sí lo tiene. Porque ambas obviamente se refieren a la misma persona -Dios el Padre- sería incorrecto asumir que la mencionada regla de traducción tiene validez alguna en la gramática griega.

Otra observación es que sin el artículo, theos significa esencia divina, mientras con el artículo, theos indica personalidad divina (Vea el Manual Gramatical del Griego del Nuevo Testamento por Dana & Mantley, página 139). También theos es un substantivo definido y por eso no puede llevar el artículo indefinido “un”.

Es importante acordarse que cuando Juan 1:1 dice que “la Palabra era Dios”, no quiere decir que Jesús es Dios el Padre, ni que Jesús es la Trinidad. El librito de los Testigos de Jehová titulado “La Palabra – ¿Quién Es? Según San Juan (página 6) erróneamente procura sugerir que eso es lo que los que no son Testigos de Jehová dicen por su traducción “La Palabra era Dios.” No es así. Como ya hemos señalado, esta oración da énfasis a la divina cualidad de la Palabra. Juan nos está diciendo que en el principio la Palabra existía, era con Dios el Padre, y poseía plena divinidad.

Usted debe saber también que hay versículos que se refieren claramente a Cristo, en los cuales la palabra “Dios” tiene el artículo definido (el) enseñando así que Jesús es “El Dios”, es decir, Jehová. Mateo 1:23, por ejemplo, en el cual dice que Jesús es Emmanuel, traducido en griego “Con nosotros está el Dios.” Jesús es entonces Jehová Dios.

Usted dice que Cristo es “un dios”, de acuerdo con la traducción Nuevo Mundo, uno que fue creado por Jehová (Juan 1:1). ¿Cómo podía Cristo ser “un dios” cuando en Isaías 43:10 Jehová declara: “Antes de Mí no fue formado Dios alguno, y después de Mí continuó sin que lo hubieses”? (Traducción Nuevo Mundo).

Juan 1:1 declara que la Palabra (Cristo) era con Dios, Sin embargo, en Deuteronomio 32:39 Jehová declara: “No hay dioses junto conmigo.” Si Cristo no es Dios, sino un dios, entonces Juan 1:1 contradice Deuteronomio 32:39.

Estoy seguro de que usted sabe que Isaías 9:6 llama a Jesucristo “dios, el Poderoso”. Sin duda ustedes, los Testigos de Jehová, tienen lista una explicación de este versículo. Ustedes dicen que Cristo es “el dios poderoso”, pero no es “todopoderoso”. Dicen que Cristo es poderoso, pero nunca es el Todopoderoso Dios, y nunca es el poderoso. Entonces, porque Cristo es el Dios Poderoso (Isaías 9:6) y Jehová es el Dios Poderoso (Jeremías 32:18) ambos son Dios. Ellos juntamente poseen la plena deidad.

¿Y qué de Colosenses 1:15-17? Los Testigos de Jehová se refieren a este pasaje para apoyar sus enseñanzas de que Cristo fue creado por Jehová. (“Sea Dios Veraz”, página 32). Estas son basadas principalmente en las palabras, “el primogénito de toda la creación” del versículo 15.

Sin embargo, si este versículo enseñara que Cristo es la primera criatura creada por Jehová, las palabras “el primero creado” hubieran sido usadas acerca de Cristo en vez de la palabra “primogénito”. Son dos palabras diferentes en el griego con dos distintos sentidos. “El primero creado” es protoktisto, (protoktisto) y “primogénito ” es protokos (protokos).

Colosenses 1:15 no usa la palabra “protoktistos”, (primero creado) sino la palabra “protokos”. Esta palabra (protokos) significa un heredero, uno engendrado, de primera jerarquía. La enseñanza de Colosenses 1:15, entonces es que Cristo tiene el primer lugar sobre toda la creación. El existía antes de toda las cosas. El existía antes de toda la creación y es superior a ella como su Señor.

Su traducción del Nuevo Mundo añade la palabras “las otras” cuatro veces en Colosenses 1:15-17 para que el pasaje diga que Cristo creó “todas las otras cosas”, pues todo menos a sí mismo. No obstante, no hay base para añadir las palabras “las otras”. No se encuentran en los manuscritos griegos. Los traductores de la Versión del Nuevo Mundo admiten eso poniendo las palabra “las otras” entre paréntesis. Obviamente fue hecho para que cumpla con la suposición de que el primogénito quiere decir el primero creado. Pero, como ya hemos visto, eso no es el sentido de la palabra “primogénito” y entonces es incorrecto añadir las palabras “las otras”. ¡No hay ningún versículo en toda la Biblia que afirme que Cristo fue creado por Jehová!

Quizás algunos desearan discutir Apocalipsis 3:14. Este pasaje, traducido incorrectamente en la versión del Nuevo Mundo como “el principio de la creación por Dios” debe ser traducido “el origen de la creación de Dios.” La palabra griega para “origen” es arche (arche). Eso está de acuerdo con las declaraciones en Colosenses 1:16 y Juan 1:3, que todas las cosas fueron creadas o tenían su origen en Jesucristo. Siendo que todas las cosas fueron creadas por Cristo (Juan 1:1) y todas las cosas fueron creadas por Jehová (Hebreos 3:4) ambas personas, poseyendo el omnipotente poder creativo son Dios con plena deidad.

¿Y qué de Filipenses 2:6? La Versión de Nuevo Mundo sugiere que Cristo no era igual a Dios y tampoco quería serlo: “Aunque existía en la forma de Dios, no dio consideración a un arrebatamiento, a saber, que debiera ser igual a Dios.” Esta traducción del griego no es correcta. La Versión Phillip´s lo traduce mejor del griego: “El, quien siempre había sido Dios por naturaleza, no se adhirió a Sus prerrogativas como ser igual a Dios.” La New American Standard Versión dice: “El cual existiendo en forma de Dios no estimó el ser igual a Dios como cosa a que debía aferrarse” (Versión Moderna). La versión Amor (Living Bible) lo traduce: “Porque, aunque era Dios, no demandó ni se aferró a los derechos que como Dios tenía.”

Es importante recordar que Filipenses 2:5-8 habla de la encarnación de Cristo, Su acto de dejar la Gloria y venir a la tierra. Por decir que El no se adhirió a Sus prerrogativas y derechos como Dios, Filipenses 2:5 está diciendo que El vino voluntariamente a la tierra. También es importante no pasar por alto la primera parte del versículo. “El existía en la forma de Dios.” La palabra “forma” quiere decir atributos esenciales. Entonces, porque Cristo era en la forma de Dios, es decir, poseía los atributos de la deidad, es incorrecto sugerir que El no quería ser igual a Dios. ¡El era ya – y es – Dios! La idea de que Su igualdad con Dios era algo que El tenía que usurpar es excluida por la verdad de que El ya existía en forma de Dios.

¿Y qué de Juan 10:30? Supongo que usted, como otros Testigos de Jehová, cree que este versículo, “Yo y el Padre somos uno”, quiere decir que Cristo era uno con Dios el Padre en propósito y no en naturaleza y esencia. Pero, si esto fuera todo lo que Cristo estaba diciendo, ¿por qué quisieron apedrearlo los judíos? Los judíos mismos pensaron que Su propósito era el mismo que el de Dios. ¡El versículo 33 de Juan 10 explica que ellos quisieron apedrearlo por blasfemia, porque El pretendía ser Dios! El Nuevo Mundo usa la palabra “un dios”, pero como ya he explicado, theos es un nombre definido y sin el artículo la palabra denota esencia divina. La verdad que Jesús llamaba a Dios su Padre, como revela Juan 5:18, significó para los judíos que El se hizo a Sí mismo “igual a Dios.”

He pasado mucho tiempo discutiendo la deidad de Cristo, porque este es el punto central de las Escrituras. Dios mismo vino a salvar a los hombres de sus pecados. La Biblia nos enseña que hemos de volvernos a Cristo como a Jehová Dios para la salvación. El perdón de sus pecados viene por: (1) reconocer que usted es un pecador que necesita la Gracia de Dios (Romanos 3: 10, 23; Jeremías 17:9; Eclesiastés 7:20; Efesios 2:1, 2; 1 Juan 1:8); (2) reconocer que Jesucristo vino al mundo con el propósito explícito de morir como substituto de usted (Isaías 53:5; 1 Pedro 2:24; 3:18), sufriendo El mismo el castigo de los pecados de usted; y (3) recibir a Jesucristo en su corazón como su Salvador personal (Hechos 16:30, 31; Juan 1:12; 3:16, 36; 5:24; 6:47; Hechos 4:12; Romanos 10:13).

Cristo vino para hacer mucho más que expiar el pecado de Adán y restaurar “la vida perfecta humana con sus derechos y esperanzas terrenales” (“Sea Dios Veraz”, página 113). El vino a perdonar los pecados (Efesios 1:7), dar vida eterna (Juan 5:24; 17:2-3), Justificarnos (declararnos justos) por Su gracia (Romanos 3:25), morir por nuestros pecados (1 Pedro 2:24, 3:18, Romanos 5:6-8), reconciliarnos a Sí mismo (quitar la enemistad entre el hombre y Dios, (Romanos 5:10), redimirnos (comprarnos de nuevo o pagar el precio de nuestro rescate) del castigo y poder del pecado (Gálatas 4:4, 5; Efesios 1:7) y hacernos hijos de Dios (Juan 1:12).

El perdón de los pecados no viene por procurar ser aprobado en el examen en el cual Adán fracasó, ni por procurar mantener la integridad (como sugiere Atalaya de 15 de agosto 1956). Por procurar guardar la integridad o por obras de la ley “ninguna carne será declarada justa ante El” (Romanos 3:20, Nuevo Mundo).

¿Cómo, pues, puede un hombre pecador llegar a ser justo ante los ojos de Dios? Las Escrituras dicen que “es como don gratuito que por su bondad inmerecida se les está declarando justos mediante la liberación por el rescate (pagado) por Cristo Jesús. Dios lo presentó como ofrenda para propiciación, por medio de la fe en su sangre” (I Juan 2:2, 4:10) Sobre la base de la redención de Cristo, nosotros podemos ser perdonados de todos nuestros pecados y declarados justos en Cristo. “Por medio de El (Cristo) tenemos la liberación por rescate mediante la sangre de ése, sí, el perdón de nuestras ofensas, según las riquezas de su bondad inmerecida.” (Efesios 1:7 Nuevo Mundo).

Usted, señor Testigo de Jehová puede obtener el perdón de sus pecados y ser hecho absolutamente justo ante Dios por aceptar la redención que Cristo tiene para usted, es decir, aceptar a Cristo como su Salvador personal. Aunque usted es un pecador que no ha alcanzado la gloria de Dios (Romanos 3:23), usted puede ser perdonado de todos sus pecados y declarado justo en Cristo por poner su fe (confianza) en El. Millones que han hecho esto a través de los siglos han experimentado un cambio milagroso de corazón y de vida como El prometió.

¿Se entregará usted a El ahora, pidiéndole que lo perdone de sus pecados y sea su Salvador?




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