Estas Leyendo: Home » Vida Cristiana » ¿Cómo prevenir un resbalón espiritual?

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precaucionUna vez Shakespeare escribió: “Mi estilo de vida se está marchitando, convirtiéndose en una hoja amarilla”.

Los científicos nos dicen que existe una ley según la cual todo proceso físico tiende a hacerse más lento, a enfriarse, y a convertirse en algo cada vez más desorganizado. A este principio lo llaman la “segunda ley de la termodinámica”. No tenemos que ser científicos para estar de acuerdo con esa declaración; sólo necesitamos reparar en que no podemos correr tan rápido como en otro tiempo, no somos capaces de mantener el entusiasmo tan bien como antes, y nos cuesta más trabajo recordar cosas. Esta segunda ley se hace patente en cada uno de los departamentos de nuestra vida natural.

Sabemos que el mismo tipo de ley funciona también en la esfera espiritual, y dice así: “Si no tomas medidas para prevenirlo, tu vida espiritual se deteriorara”. Jesús lo expresó de la siguiente manera: “Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más: y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado” (Mateo 25:29).

La adoración, en otro tiempo ferviente, tenderá a enfriarse y a hacerse rutinaria.

La obediencia, anteriormente pronta, tenderá a convertirse en desobediencia.

El testimonio, otrora latente, tenderá a estancarse.

Dejada a si misma, es de esperar que nuestra vida espiritual decline en toda forma imaginable.

Esta es la razón por la cual resulta necesario que periódicamente nos examinemos a nosotros mismos bajo la guía del Espíritu Santo.

Las siguientes pautas pueden resultar útiles:

EVALÚA TUS CONVERSACIONES

¿Le has permitido a tu lengua ser descuidada últimamente? En otro tiempo eras bastante cuidadoso en cuanto a la manera de hablarle a tu esposa, evitabas herir sus sentimientos, pero recientemente no has estado diciendo sino la primera cosa que te viene a la mente, sin considerar cómo tus palabras la afectan.

¿Has estado reaccionando exageradamente a las palabras de otra gente? ¿Te has permitido responder de una manera precipitada y no demasiado amable cuando alguien te dice algo poco halagüeño? ¿Cómo han sido de pacientes tus palabras si alguien te interrumpe en medio de un proyecto o programa favorito?

¿Verdad que es muy notable la manera tan cuidadosa en la que un hombre o una mujer puede escoger sus palabras mientras se halla en su vida profesional o hablando con personas relativamente extrañas? Si les escuchamos después de que han vuelto a casa, a los seres más íntimos y queridos, nos preguntaremos qué es lo que ha causado el cambio. Con los extraños, se expresa diciendo: “¿Le podría sugerir…?” En casa profiere: “Pon la comida en la mesa, tengo prisa”. En la oficina, pide “¿Te importaría traerme una taza de café, por favor?” En su hogar dice; “¡Quítate de en medio No puedo ver las noticias!”

Tal descuidado en la conversación, con toda seguridad, mostrará que está resbalando espiritualmente.

¿Hay cosas en tu vida presente de las cuales no te has arrepentido verdaderamente?

EVALÚA TU ARREPENTIMIENTO

Uno de los profetas antiguos ordenó en cierta ocasión: “¡Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos!” Aquélla fue una demanda bien comprendida por la gente de entonces. En aquel tiempo, una manera comente de mostrar la preocupación extrema, la congoja, o el pesar consistía en rasgarse deliberadamente las ropas. Por desgracia, como discernía el profeta, había demasiado desgarramiento de vestidos y muy poco arrepentimiento. Los símbolos abundaban, pero las actitudes que debían representar dichos símbolos no se encontraban en ninguna parte.

Debemos miramos a nosotros mismos. Somos nosotros quienes necesitamos evaluar algunas cosas. La pregunta es: ¿Hay cosas en tu vida presente de las cuales no te has arrepentido verdaderamente?

EVALÚA TU PROGRESO

Estrictamente hablando, sólo podemos evaluar nuestro progreso espiritual mirando retrospectivamente, de modo que es bueno repasar nuestra vida de vez en cuando para ver si estamos llegando a alguna parte. Por lo general, nos damos cuenta de que vivimos por etapas, y el primer paso que damos hacia un nuevo nivel, marca el comienzo de una de dichas etapas. La espiritualidad—el primero de tales niveles— fue el resultado de arrepentir-nos y recibir a Cristo como Señor y Salvador. Pero desde luego no se pretendía que fuera el último grado de desarrollo, y llegó el momento cuando anhelamos algo más que el perdón. Sabíamos que también necesitábamos una pureza interior que todavía no poseíamos, y ciertamente un entusiasmo adicional en nuestros esfuerzos para traer a otros a Cristo como Santificador y Bautizador con el Espíritu Santo

Pero el peligro surge cuando nos quedamos en uno de esos niveles y dejamos de progresar.

¿Has estado creciendo, o te encuentras estancado?

EVALÚA TU LECTURA DE LA BIBLIA

A menudo, la gente va al altar e indica que tiene necesidad, pero es incapaz de especificar qué es lo que le va mal. Con frecuencia, formulo esta pregunta: “¿Estás leyendola Biblia tanto como antes?”

Por lo general, recibo esta respuesta: “Para ser sincero, tengo que decir que no”.

Hace algún tiempo, una humilde mujer fue misionera en Corea durante cincuenta años. En cierta ocasión, ésta se encontraba visitando un seminario y el presidente de la institución se dio cuenta de que muchos de sus asociados iban a verla para recibir consejo y volvían radiantes, así que pidió verla él. Apenas acababa de cerrar la puerta tras de sí, cuando la mujer le preguntó sin dar rodeos,—¿Cuánto está leyendola Biblia?

Tomado por sorpresa, el hombre le contestó:—¡Soy el presidente de este seminario!

—Comprendo—dijo ella—, pero eso no es lo que le he preguntado. Lo que quiero saber es cuánto tiempo ha estado leyendola Biblia para edificación de su propia amia.

(Con vergüenza, él confesó que apenas alguna vez leíala Biblia con tal propósito! El descuido de la verdad hará de seguro que nos deslicemos. ¡Y descuidarla Biblia es descuidar la verdad!

EVALÚA TU COMUNIÓN CON OTROS CRISTIANOS

Hay mucho a lo que se llama comunión sin serio. Es muy posible estar con gente sin tener comunión con ella, como también hacer acto de presencia en la iglesia, escuchar lo que se dice, y salir de allí sin haber tenido ni un momento de comunión. Podemos tener un calendario social lleno y una vida de comunión vacía. Comunión significa un encuentro de mentes y corazones en relación con aquellos asuntos que sólo los cristianos comparten. Los creyentes tenemos en común un cierto número de cosas: nuestro afecto por Jesús, nuestra gratitud por el perdón y la vida eterna, nuestra preocupación por la humanidad perdida, nuestro deseo de que Cristo parezca mayor a los ojos de otros, nuestra experiencia de los dones y de la gracia de Dios, nuestra historia de victoria sobre la tentación.

La conversación acerca del mal comportamiento de nuestros hijos, de las últimas clasificaciones en el béisbol o de la próxima crisis en el mundo no son tópicos que expresan comunión. Este es el tipo de cosas que compartimos con todo el mundo, pero no representan los temas que atraen a los cristianos unos hacia otros; por lo tanto podemos hablar extensamente acerca de asuntos como éstos y salir sin ningún sentimiento de haber sido edificados. Y no lo hemos sido, porque hemos estado hablando como amigos en lugar de tener comunión.

EVALÚA TUS LECTURAS RECIENTES

Se dice que el gran predicador Wüliam Parker decidió a una edad temprana leer únicamente aquellas cosas que le capacitarían para enseñar y predicar mejorla Palabra de Dios. No era un simple lector, sino un lector selectivo. Lo trágico es que muchos cristianos no son ni lectores ni selectivos; y apenas pueden recordar cuándo fue la última vez que leyeron algo que tuviera un poco de peso o de significado. Pero, [los libros piadosos cambian la vida! Bacon insistía en que “la lectura hace a un hombre completo”, y alguien añadió que “los libros hacen hombres de mayor estatura”.

EVALÚA TUS DEPENDENCIAS

Uno de los principios importantes para una vida cristiana de éxito es el de la dependencia progresiva de Dios, no sólo dependencia, sino dependencia progresiva. Ello significa que esperamos que la guía del Señor sea única cada vez que la obtenemos. Dios no siempre nos guía de la misma manera. En cierta ocasión le dijo a Moisés que golpeara a la roca, y más tarde que le hablara. Así sera también con nosotros; pero quizás hayas desarrollado algunas dependencias muy falsas las cuales han minado tu fuerza espiritual:

1. Tal vez estés dependiendo de tu posición presente para la seguridad financiera en vez de depender de Cristo.

2. Puedes estar dependiendo de tus propias habilidades para alcanzar la seguridad en caso de que perdieras tu trabajo presente.

3. Quizás dependas de tu cuenta de ahorros.

4. Tal vez dependas del gobierno federal.

5. Puede que estés contando con un buen amigo cristiano a un grado demasiado elevado para tu crecimiento espiritual.

6. Quizás estés dependiendo de tus talentos como de una carta de navegación para tu servicio futuro, en lugar de apoyarte en Cristo y en sus clones divinos.

7. Tal vez dependas de tus instintos para los negocios, o de tus corazonadas, en vez de someterte a la guía del Espíritu Santo para las decisiones básicas de tu vida. Todas estas cosas son falsas, y representan sustitutos de Dios mismo.

EVALÚA TUS “ESPINAS”

Cuando Israel invadió a Canaán, el Señor les dijo que si no destruían por completo a los cananeos, éstos se convertirían en espinas en sus costados para atraerlos a sí mismo. Es importante que reconozcamos la irritación que causa una espina y respondamos a la aguda insinuación mediante el arrepentimiento. Con demasiada frecuencia, los creyentes pasan por alto las espinas que permanecen en sus vidas debido a su obediencia incompleta, y tienden fácilmente a culpar de sus dificultades bien sea a Satanás o alguna causa natural.

Quizás tu dolor se manifiesta en desasosiego…y todo el tiempo la espina es un pecado sin confesar o una negativa a enfrentarte al pecado en tu vida y llamarlo por su nombre.

Tal vez tu dolor se presenta como agotamiento…y la espina con* siste en una renuencia a pedir disculpas, o en una rebelión escondida contra las circunstancias que Dios ha permitido que sufras.

Puede que se trate de nerviosismo…y la razón es que te niegas a dejar un mal hábito; como dejar que se encienda tu ira o hacer pucheros de compasión por ti mismo.

¡Debes reconocer la espina y responder a su mensaje¡

El evaluarse a sí mismo es el primer paso hacia el perdón y hacia una nueva capacidad para recibir gracia.

Si cuando comenzaste a leer este artículo te parecía que de alguna manera te habías estado resbalando espiritualmente, quizás te hayas sentido reacio a escudriñar tu vida con suficiente cuidado por temor a deprimirte. Pero el evaluarse a sí mismo no tiene el propósito de ser un fin en sí, sino que solamente supone el primer paso hacia el perdón y hacia una nueva capacidad para recibir gracia. Si te encaras con todas esas cosas que han estado tirando de ti hacia abajo, las confiesas y te decides a cambiar, entonces Dios te perdonará y restaurará inmediatamente: “Estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta” (II Corintios 10:6). Y hará incluso más; pondrá delante de ti otra puerta abierta de obediencia, para que puedas avanzar consiguiendo una paz mayor, un poder mayor, y un progreso mayor.

POR T. A. HEGRE – El Desierto Florece. 






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