El Señor da más de lo que pedimos

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oracionSeguramente hayamos experimentado que tenemos un Dios bueno que quiere bendecir más abundantemente de lo que esperamos. Solo necesitamos fe. Sin fe no podremos obtener lo que queremos.

Toda la historia de la Iglesia muestra que cuando Dios responde las oraciones, le da a su Pueblo lo mismo que estaban pidiendo. Dios confiere otras bendiciones, también, tanto a santos como a pecadores, sin que ellos las pidan en oración. Envía su lluvia sobre justos e injustos. Pero cuando Él responde a la oración, hace lo que ellos le pidieron. Les concede no solo lo que piden, sino que a menudo concentra otras bendiciones con la petición.

Se infiere que la oración de fe obtendrá su objetivo, por el hecho de que nuestra fe descansa en la evidencia de que es la voluntad de Dios conceder una cosa en particular, no en la evidencia de que será concedida otra cosa. ¿Cómo podríamos tener evidencia de que obtendremos esto si nos fuera concedida otra cosa? Las personas con frecuencia reciben más que aquello por lo que oran. Salomón pidió sabiduría, y Dios le concedió además, riquezas y honor. De modo que si alguien ora por la conversión de su cónyuge, y eleva oraciones de fe, Dios puede no solo concederle esa bendición, ¡sino, además, convertir a los hijos y a toda la familia! Las bendiciones a veces parecen “agruparse”, así que si un cristiano obtiene una, en realidad obtiene todas ellas.

Tras entender estas palabras, podemos hacer una oración como esta: “Señor, estas palabras son difíciles de comprender. Ayúdame a pensar con más cuidado acerca de lo que puedo orar antes de correr al trono de la gracia. Ayúdame a sopesar con prudencia las promesas de Las Escrituras y las declaraciones proféticas, las señales de los tiempos y el gemir del Espíritu, para poder orar la oración de fe basado en la evidencia que está delante de mí. Dime, Padre, cuando he fallado al no orar la oración de fe, para poder ver con más claridad las respuestas acertadas a mis oraciones. Amén”.

Cómo orar

Usted debe obtener evidencia de que Dios le concederá las bendiciones. ¿Cómo se preparó Daniel para ofrecer la oración de fe? Escudriñó en Las Escrituras. Ahora bien, usted no puede dejar su Biblia reposando en un estante y después pretender que Dios le revele sus promesas. Escudriñe Las Escrituras y vea dónde puede tomar una promesa general o particular, o una profecía, sobre el lugar en donde puede poner la planta de su pie. Recorra La Biblia y hallará muchas preciosas promesas que luego puede suplicar en fe.

Yo podría nombrar a muchos individuos que se han aplicado a examinar La Biblia sobre este tema y han sido llenos con el espíritu de la oración. Ellos descubrieron lo que Dios quería decir en sus promesas, del mismo modo en que una persona simple y con sentido común entendería lo que significan. Le recomiendo que lo intente. Usted tiene Biblias. Busque en ellas y cada vez que encuentre una promesa que pueda usar, concéntrese en ella antes de seguir adelante. Usted no recorrerá El Libro de Dios sin descubrir que todo lo que Él dijo, lo dijo en serio.

Aprecie los buenos deseos que tiene. A menudo, los cristianos dejan escapar sus buenos deseos por no prestarles atención, y luego sus oraciones son meras palabras sin ningún deseo o fervor en absoluto. El más pequeño anhelo o deseo debe ser apreciado. Si tiene al menos un deseo de una bendición, aun si fuere pequeño, no lo desprecie.

No pierda los buenos deseos por frivolidad, espíritu crítico o mentalidad mundana. Observe y ore: “Señor Jesús, deseo conocer tu Palabra y deseo leerla con inteligencia y aplicarla a mi vida. Cuando ore la oración de fe, lléname con la frescura de tu Espíritu para que pueda anhelar tomar Las Escrituras y escuchar las maravillosas palabras de vida que hay en ellas. Amén”.

Charles Finney

Tomado del libro: Principios de la oración de Editorial Peniel