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Insiste por tu milagroProclámate como milagro del Señor siempre, no solo cuando te saque de una mala circunstancia.

Cada uno de nosotros es un milagro vivo. El Señor es nuestro Pastor, por eso nada nos falta. Aún en las peores circunstancias tu confianza y agradecimiento para Dios debe ser evidente. No permitas que el mal sea tu maestro, deja que el bien te enseñe. No esperes a que la desgracia llegue a tu vida para proclamar el nombre de tu Padre. Que lo malo no te asuste y lo bueno no te convierta en indiferente.

Cuando el Señor me llamó, yo era una persona exitosa y vivía tranquilo. No estaba enfermo o triste. Yo le creí en lo bueno y más cosas buenas llegaron a mi vida.

El poder de hacer riquezas es de Dios pero lo delega en nosotros. Asustarte de la situación económica es un voto de desconfianza para Dios y a Él no le gusta que desconfíes. Descansa en tu Señor. Él es la fuente que te provee.

Declara tu fe

Palabra de fe es algo que declaramos sabiendo, entendiendo y confiando que sucederá. Es confirmar con palabras lo que creemos.

En Lucas 17:11-19 leemos: “Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros! Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados. Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano. Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.”

En ese tiempo, cuando un leproso se curaba debía ir a mostrarse al sacerdote para que lo declarara limpio y lo integrara a la sociedad. Entonces debía dar ofrenda. Pero Jesús envió a los leprosos aún enfermos ante los sacerdotes, porque debían demostrar que confiaban en su Palabra. Los leprosos obedecieron y sanaron en el camino. Sin embargo a donde el sacerdote llegaron solo nueve, porque uno, el samaritano, agradecido volvió a postrarse ante Jesús y lo reconoció como su Sumo Sacerdote.

Toda palabra que predicamos es profética. Buena o mala. Elías en tiempo de crisis dijo: “no lloverá hasta que yo lo diga”. Y así fue. También le dijo a la viuda: “Dame de comer y tu harina y tu aceite no escasearán”. Y se cumplió.

Cuídate de las palabras que hablas y escuchas.

Cada vez que necesites un milagro demuestra tu fe en La palabra. Algunas personas me insisten que ore por ellas, aún cuando yo las envío con alguien más de mi equipo pastoral. Esa actitud no hace evidente la fe, porque no creen en mi palabra. La obediencia es una buena forma de hacer evidente la fe. Y examina si tu corazón es agradecido de verdad. Cuando recibes del Señor, debes volver y dar gracias. El agradecimiento no se expresa solamente con palabras. También se expresa con ofrendas.

Vence tus obstáculos

Mateo 15: 21-28 relata: “Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros. El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme! Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.”

Cuando quieres un milagro debes ser persistente. Si, como a la samaritana, a la primera o segunda petición parece que Dios no te responde o te rechaza no debes desanimarte, demuestra tu “santa terquedad”. Muchas veces es Jesús, no el diablo, quien pone los obstáculos. Necesita que crezcas en tu fe. La samaritana lo hizo, insistió hasta que logró su milagro. Insiste y clama, persevera en tu fe hasta convencer al Señor que eres merecedor de su misericordia. Vence los obstáculos que hay en tu familia, en tu economía y a tu alrededor, así recibirás lo que anhelas.

El milagro de Magali

El Señor es un Dios de milagros. Cuando confiamos en La Palabra los enfermos sanan. En octubre de 2007, durante Noches de Gloria en Matamoros, México fuimos testigos de la sanidad de Magali, una joven desahuciada por la insuficiencia renal crónica que padecía. No podía caminar, ni comer; era una muerta en vida, con úlceras y llagas cubriendo todo su cuerpo. El olor de su piel era espantoso. Cuando se acercó a mí, tuve que hacer grandes esfuerzo por no vomitar. La trajeron hasta nosotros postrada en una camilla y frente a nuestros ojos dio sus primeros pasos. A partir de allí inició su milagrosa recuperación. Dios obró en ella y en Noches de Gloria de Nuevo Laredo, México en septiembre del 2008, volvió para ofrecer su maravilloso testimonio.

Hoy Magali es una hermosa joven con un gran futuro. Su piel y su cabello han sido completamente restaurados, no hay rastro alguno de la terrible enfermedad que padeció. Hace un año no podía moverse y ahora demuestra su vitalidad corriendo seis kilómetros diarios. Ella es un milagro viviente. “Después que vine aquí para gloria de Dios, empecé a comer. Después que el Espíritu Santo obró en mi, empecé a recuperarme. Aquí estoy para darle toda la honra y toda la gloria. Que Dios bendiga la obra de Noches de Gloria”. Nos comentó Magali muy agradecida mientras su madre la abrazaba para luego decir: “Es un milagro, ella volvió a nacer”. Y su padre emocionado nos compartió: “No tengo con qué darle gracias a Dios. Nunca me cansaré de alabarle y bendecirle.”

Ante estas pruebas de fe, no hacen falta las palabras. No hay más que adorar al Señor. Proclama y toma tu milagro. Dale gracias una y mil veces.

Bendito Dios por los que creen como niños. Los duros de corazón se resisten, cuestionan y no reconocen los milagros que suceden cuando se tiene fe. Recuerda que te debe motivar lo bueno. No esperes lo malo para clamar y recibir. No busques al Señor solo cuando tengas cáncer, también cuando estés sano. No diezmes solo cuando quiebres financieramente, hazlo también cuando no te falte nada. Si te acercas a Dios sólo cuando algo malo te sucede estarás dejando que el mal te gobierne. Si las cosas malas que te suceden te motivan a buscar a Dios, estarás diciendo con tus acciones que necesitas de lo malo para hacer lo bueno. Magali y su familia pasaban por una situación económica difícil, no tenían dinero ni para viajar de Monterrey a Matamoros, pero tenía fe. Vencieron sus obstáculos, alcanzaron la sanidad y además volvieron un año después para agradecer.

Te ruego que seas agradecido con tu Padre, no solamente cuando te saca de lo malo, sino incluso cuando no ha permitido que te alcance. No seas llevado por mal. Recuerda, no hay nada imposible para el Señor. Él puede ungirte y así demostrar a otros que eres un milagro viviente.

Escrito por: Pastor Cash Luna
















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