Estas Leyendo: Home » Jovenes » La pureza moral en los jóvenes

Nuestros jóvenes viven en medio del fuego de dos puntos de vista en conflicto. Les enseñamos que, de acuerdo con la Biblia, el sexo antes del matrimonio es malo. El mundo, por otro lado, les enseña que es bueno y que ayuda para evitar complejos que impiden un matrimonio feliz. El punto de vista del mundo es reforzado por las necesidades biológicas que se desarrollan durante la adolescencia.

De igual manera les enseñamos que la borrachera y otras alteraciones del estado mental, de acuerdo a la Biblia, son malas. El mundo les enseña que las drogas (incluyendo el alcohol) representan una verdadera diversión para el joven.

Otro concepto que les enseñamos es que, de acuerdo a la Biblia, somos una “gente peculiar” y que no nos conformamos a las reglas del mundo. El mundo les enseña que, para que anden bien y que valgan algo, tienen que vestirse de una manera especial, deben beber de una manera especial, deben escuchar una música especial. Es como un bombardeo que ellos sufren durante una edad en que ellos sienten la necesidad de pertenecer a “un grupo”.

El problema que confrontamos

El conflicto entre el mundo y la voluntad de Dios no es algo nuevo. Estará siempre presente mientras el mundo exista. El problema que confrontamos no es el conflicto en sí mismo, sino la manera en que manejamos el mismo. El manejo del conflicto se agudiza a medida que el mundo se sumerge más y más en la inmoralidad.

A medida que el mundo se aleja de las normas de la moral y se sumerge más y más dentro del hedonismo y el pecado, el código de conducta cristiana parece ser más austero, más difícil y menos realista. El joven puede llegar a pensar que la educación cristiana que recibe en la iglesia es muy severa. Puede pensar que es “pasada de moda”. La actitud del joven responde a la manera en que la moral es presentada. Si es presentada como algo frío y formal, así lo será para el joven. ¿Qué podemos hacer para ayudar a nuestros jóvenes, para que ellos puedan en efecto desarrollar una pureza moral?

Sugerencia de una solución

La solución a todo problema espiritual es desarrollar una verdadera perspectiva bíblica. ¿Cuál es el punto de vista bíblico del lugar de la moral en la vida del cristiano? El apóstol Pablo enseñó que la pureza era un resultado y no una resolución. En el libro de Romanos nos muestra que no somos cristianos por ser morales (Romanos   2.1),   sino  que somos morales por ser cristianos (Romanos 6.11-12). Pablo escribió cinco capítulos acerca de 1 salvación, y después habló acerca del cambio de vida que se opera en el creyente, como resultado de la salvación. El cristiano vive una vida de pureza por causa de su relación con Dios. Cuando separamos la moral de la relación especial que tenemos con Dios, entonces destruimos ambas cosas.

Esta es la clave para ayudar a nuestros jóvenes, para que desarrollen la pureza moral. Hay que ofrecerles una relación especial con Dios, que sea tan hermosa que ponga en vergüenza lo que el mundo ofrece. Esto no es fantasía porque hay muchos jóvenes de la Biblia que supieron vivir una vida de integridad moral en medio de un mundo perverso.

Ejemplos:

Daniel era un joven de conducta irreprochable. Fue capaz de vivir una vida de dedicación y pureza en medio de una cultura extraña. ¿Cuál era su secreto? Tenía una relación muy íntima con Dios, algo así como estar enamorado. En el capítulo 9 de Daniel encontramos una plegaria sumamente tierna de este joven. Su amor y respeto por el Señor lo llevó a lamentarse por la inmoralidad de su pueblo. Más tarde podemos leer de la respuesta que le dio Jehová, llamándole, “Daniel, varón muy amado” (Daniel 10.11). Por su amor a Dios, Daniel había dedicado su vida s su servicio.

Pablo le dijo a Timoteo que nadie tuviera en poco su juventud. Luego le dijo en 1 Timoteo 4.12 que fuera ejemplo de pureza moral aun de los mayores. La motivación dada por el apóstol aparece en el versículo 10: “porque esperamos en el Dios viviente, que es el salvador de todos los hombres”.

Conclusión

El otro día observaba a una niñita cómo se abotonaba su abrigo. Comenzó con el botón de arriba, pero lo puso en el segundo ojal. Cuando ella terminó, le sobraba un botón y el abrigo le quedaba torcido. Si hubiera comenzado con el botón apropiado, todo lo demás hubiera quedado en su lugar. Si empezamos por darles a nuestros jóvenes la relación apropiada que deben tener con Jesucristo, todo lo demás de sus vidas quedará en orden. La vida moral será un resultado natural de estar enamorado del Maestro.

Muchos de los libros que tratan del trabajo con los jóvenes enfatizan la necesidad del amor incondicional. El joven se encuentra atrapado en una etapa intermedia entre la niñez y la vida adulta. Por lo tanto se siente inseguro en cuanto a su lugar en este mundo. El joven necesita amor que no está dispuesto a juzgar apresuradamente, sino que escucha con compasión y comprensión. Si esto es verdad, ¿porqué no introducir el joven al amor más grande que ha conocido la humanidad? Dios demostró su amor incondicional por el hombre en su Hijo. Mostradle al joven la grandeza de este amor y él será ganado para siempre.

—Keith Roberts La Voz Eterna.
















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