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divorcioSi piensas eso entonces formas parte de un gran grupo de mujeres que se sienten incomprendidas. ¿Qué hay detrás de este pensamiento? La comunicación en el matrimonio: tema complejo.

Qué puedes hacer cuando lo han intentado todo para transmitirle a tu esposo que no eres feliz y él parece no comprender?

El concepto de hombre «despistado», el que no tiene idea de nada, es un desafortunado estereotipo; pero como todo estereotipo, se basa en algo de verdad: los problemas que a ti te parecen terriblemente evidentes para él no lo son. Esto no es así porque él sea tonto ni porque no le importa, sino porque su proceso mental es distinto al tuyo. Él se comunica de manera diferente a ti, y también escucha de manera distinta. Esto no es solo la forma en que Dios lo ha creado, sino también la forma en que lo han educado.

Si no has aprendido a comprender y a ajustarte a estas diferencias, bien puedes hallarte a punto de tirar todo por la borda mientras tu esposo sigue en la zona de «tenemos un buen matrimonio».

Él puede creer que tu mal humor se debe al síntoma premenstrual, a las finanzas, al cansancio, al estrés o a una etapa por la que está pasando; y puede de veras creer que los problemas se solucionarán.

Hemos visto ese patrón de conducta repetirse vez tras vez. Como el marido no comprende qué es lo que preocupa tanto a su esposa, no tiene idea de cómo responder a sus quejas. Cuando por fin intenta hacer algo, es raro que sea lo que ella de veras desea. El dolor de la esposa se agudiza y entonces cierra aun más su corazón.

Al mismo tiempo le envía a él un mensaje de que sus esfuerzos son banales e insinceros, de que está haciendo muy poco y demasiado tarde. Esto hace que él se sienta incomprendido, menospreciado y confundido y que, lleno de frustración se refugie tal vez en su empleo –trabajando más o más tiempo–, pasando más tiempo con sus amigos o con algún pasatiempo, o tal vez dándose por vencido en cuanto a su intento de agradar a su esposa.

Es un círculo vicioso que puede romperse. Si has intentado de una y mil maneras y tu marido sigue sin captar la idea, debe de haber un problema en la manera en que la «idea» le está siendo comunicada.

Búfalos y mariposas

En parte, el motivo por el cual tu esposo parece tan despistado es que la mayoría de los hombres son terriblemente malos en cuanto a leer la mente, y no son mucho mejores en cuanto a captar indirectas. En el mundo masculino, la comunicación se entiende cuando es directa, concisa y concreta. Incluso en las relaciones comerciales donde hace falta tacto, los hombres van directo al grano y a veces con osadía. Alguien dijo que la comunicación masculina es como un búfalo: tal vez carezca de delicadeza pero no pasará inadvertido.

Cuando las mujeres conversan entre sí es por completo distinto. Pueden tener sus propios problemas de comunicación, pero una de sus habilidades es descubrir intuitivamente los mensajes sutiles de la otra. Ante el menor indicio de alguna dificultad, las mujeres lo captan de inmediato y comienzan a intercambiar palabras de apoyo y de interés en el asunto. Para dar a conocer una necesidad uno no necesita ser tan directo cuando habla con una mujer, sino que puede ser como el suave roce de una mariposa.

Para la mayoría de los hombres, sin embargo, esa señal de la mariposa pasa por completo inadvertida. De nuevo, no es porque los esposos sean incapaces o no tengan sentimientos, sino porque han sido creados de manera diferente y han aprendido a comunicarse de distinta manera. Por eso tiene sentido que, cuando un matrimonio comienza a tener problemas, las mujeres aprendan a hablar en un idioma que sus esposos comprendan. Necesitarás ser directa y hasta atrevida, pero con respeto y sin atropellar su corazón.

Nuestro granito de arena

Ojalá que lograr que tu marido te escuche en verdad fuera sencillo… pero no lo es. Comunicar tus frustraciones a tu esposo requerirá de paciencia, habilidad y decisión de tu parte. Puede hacer falta que aprendas algunos métodos nuevos de cómo hablar y escuchar. Si puedes lograr esto, las recompensas para tu matrimonio pueden llegar a ser cuantiosas.

Antes de comenzar, intenta aceptar que el método de escuchar y prestar atención de tu esposo no necesariamente está equivocado, sino que es diferente. En tu mente, dale la oportunidad o el derecho a ser diferente. En vez de etiquetarlo como «despistado», opta por hablar con él de una forma que pueda escucharte.

Planificar lo que va a decirse puede servir de ayuda. Como los hombres tienden a responder a la comunicación básica y a ser solucionadores de problemas, te sugerimos que dediques unos momentos a concentrarte en lo esencial de la relación. Pregúntate qué es lo que más necesitas por parte de tu esposo en este momento. Según como seas para procesar las cosas, puede ser que quieras hacerlo de un tirón, o tal vez dedicar un par de días a meditar en el asunto.

Una vez que hayas planificado bien, ten en cuenta estos sencillos pasos para comunicar con efectividad cada uno de los puntos.

crisisElige un momento y un lugar: en mi caso, descubrí que los sábados por la mañana es un buen momento para conversar seriamente con mi esposo. Cuando nuestros hijos todavía vivían con nosotros, buscábamos a alguien que los tuviera en su casa por un par de horas. Prefiero las mañanas porque eso nos da todo un día para procesarlo en vez de abordar conversaciones densas antes de ir a dormir. Desayunar y permanecer un rato más conversando, café de por medio, crea un ambiente más de compañerismo que de combate.

Eso funcionó en nuestro caso, pero tu situación puede ser distinta. Trata de elegir un momento y un lugar en que ambos estén despabilados, que puedan tener privacidad y que nada los apure.

Dale una oportunidad: muchas veces nos concentramos tanto en nuestros propios problemas, que olvidamos que el otro también está dolido. Puedes iniciar la conversación diciendo que estás preocupada por ustedes como matrimonio, y que deseas saber si él tiene alguna sugerencia para mejorarlo. En otras palabras, quieres saber lo que él necesita de ti. Bríndale la oportunidad de responderte en ese mismo momento o de pensarlo por cuarenta y ocho horas, y luego comentarlo contigo. Si él responde enseguida, escucha con atención sin protestar ni defenderte. Debes saber escuchar, ser sincera y demostrar interés. Ten a mano lápiz y papel, y dile que escribirás los puntos más importantes para no olvidarlos.

Con calma y claridad comunica tus necesidades: trata de mantener la calma para que tu esposo no se distraiga con tus emociones y pierda de vista el mensaje. Si estás muy contrariada y emocionalmente cargada, quizá sea una buena idea que comentes este asunto primero a una amiga. Trata de exponer lo que deseas de la manera más concisa y clara posible. Alguien dijo en cierta oportunidad:

–Las mujeres con frecuencia verbalizan una serie de temas sin un orden preciso y dando al mismo tiempo todas las opciones y posibilidades.

Los hombres tienden a sentirse abrumados por semejante volumen de información, y dejan de escuchar. Obtendrás una mejor respuesta si te encasillas en cuatro cosas: qué necesitas, cómo lo necesitas, cuándo lo necesitas y por qué lo necesitas.

Pregúntale lo que piensa: a veces la mejor parte de una conversación es la que se produce luego de preguntas tales como:

–Bien, ¿qué piensas de esto? ¿Crees que he sido justa o injusta? ¿Te parece una ridiculez lo que digo?

Es también un buen momento para que uses las cuatro preguntas que mencionamos líneas más arriba en cuanto a sus necesidades. Pero ten en cuenta que los hombres no procesan las cosas verbalmente como lo hacen las mujeres; por lo general necesitan pensar antes de responder a una situación.

Comprendemos que hay veces en que uno no siente ganas de hablar de ciertas cosas con el esposo, porque está desanimada, y lo único que desea es darse por vencida. Aunque te comprendemos, te suplicamos que permanezcas con él un poco más. Te sorprenderás de la manera en que tu esposo reaccionará cuando por fin te escuche.

Tomado del libro: La mujer que se da por vencida de Unilit.

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