Estas Leyendo: Home » Jovenes » Obediencia en nuestra vida cristiana

El Señor nuestro Padre celestial nos demanda que le obedezcamos en todo. Reconocemos la obediencia como la acción que nos permite realizar algo, por medio de un mandato lo cual representa la sumisión ante Dios.

¿De qué manera está usted obedeciendo a Dios? Estas son algunas razones que provocan la desobediencia:

1.    La corriente del mundo (estar a la moda, nuestro vocabulario, visitar lugares no aptos para un cristiano).
2.    Avaricia (afanarse por poseer riquezas para atesorarlas).
3.    La inmoralidad (hacer acciones incorrectas).
4.    Las malas influencias (mantener relaciones negativas).

Cuando la desobediencia se convierte en un hábito en nuestra vida, nos demuestra que estamos débiles espiritualmente, por lo tanto nuestro temor a Dios desaparece. Existen algunos jóvenes que piensan que ser cristiano en este tiempo es muy difícil, sin embargo debemos reconocer que Jesús estuvo en calidad de hombre y también fue tentado, por tal motivo conoce nuestras debilidades e intercede por nosotros cuando se nos presentan pruebas y le pedimos fuerzas y valor para sobrepasarlas.

Debemos reconocer también, que el principio de la sabiduría es el temor a Dios, si permitimos que Dios haga de nosotros un instrumento y somos dependientes de él, aprovechando la etapa de nuestra juventud como el mejor momento para ofrecer una entrega total a nuestro Dios; podemos levantar murallas y decirle a Dios aquí estoy, heme aquí yo iré, no demos espacio a los sufrimientos, tentaciones, etc.

Para empezar a moldear nuestra fe, para levantar murallas, es necesario que nos analicemos diariamente a nosotros mismos, de acuerdo cómo nos desarrollemos en nuestro interior, así  nos proyectaremos ante la Iglesia, familia y amigos.

Cuando usted reciba de Dios “bendiciones” sáqueles provecho, no las deje pasar como si no tuvieran un propósito. Cuando Dios nos da bendiciones, es porque él quiere que las administremos de la mejor manera, asimismo nos demuestra que por nuestra obediencia nos hemos hecho acreedores de ellas; multiplíquelas, aprécielas, valórelas, porque recibir es una bendición de Dios y nuestro compromiso es sólo de seguir multiplicándolas.

El que no sueña con ser más y cuando digo más, me refiero; más orador, perdonador, benevolente, evangelizado  obediente y más líder. El que no sueña con ser más termina siendo nada.
*    Ser un joven cristiano
*    Tener temor de Dios
*    Someternos a la obediencia
*    Y soñar con ser más.

Son las características que nos permitirán gozar de las múltiples bendiciones que Dios tiene preparadas para nuestra vida. Este es el momento joven de empezar a gozar de esas bendiciones, y demostremos al mundo que hay un Dios vivo en nuestra vida para cambiar el mundo, disfrutemos una a una de esas bendiciones y compartámoslas con aquellos a quienes amamos.

—Dunia Barcenas
















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