Estas Leyendo: Home » Estudios Biblicos » Un estudio sobre la Trinidad

Es una doctrina básica de la fe cristiana. Podemos ser salvos sin entenderla, pero no podemos ir al cielo sin creería plenamente. Algunos atacan esta doctrina y otros la ridiculizan, Hay los que le ponen la etiqueta de “pagana”.

La palabra “Trinidad” no se encuentra en la Biblia , La doctrina de la Trinidad , sin embargo, permea todo el Libro Santo. Por cierto, la Biblia comienza con una nota trinitaria en su primerísima declaración: “En e/ principio creó Dios los cielos y la tierra” (Génesis 1:1). Aquí la palabra “Dios” es una traducción del vocablo hebreo EIohim que es plural y designa la Deidad.

Resulta curioso que en esta formidable declaración con que la Biblia comienza, no obstante usarse un sujeto plural, el verbo permanece en singular. Entendemos que el motivo para ello radica en que el acto creador se le adjudica al único Dios, a la vez que es uno como destello inicial y providencial del pluralismo existente en la unidad de la Deidad.

Creemos en un Dios verdadero que se manifiesta en tres Personas. Creemos en el Dios de una sola esencia, divina, pero con una triung manifestación, “Adoramos a un sólo Dios en Trinidad y a la Trinidad en unidad”. No podemos confundir en ella a las Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo, pero tampoco podemos dividir su indivisible substancia.

La Trinidad es una doctrina básica de la fe cristiana. Podemos ser salvos sin entendería, pero no podemos ir al cielo sin creería plenamente. Algunos atacan esta doctrina y otros la ridiculizan, Hay los que le ponen la etiqueta de “pagana”. Hay los que la consideran ilógica o Irracional pues sus criterios lógicos y matemáticos se basan en raciocinios humanos y en aritmética terrenal. Creen sabérselas todas al aplicar a la Trinidad la fórmula simplista de 1 + 1 + 1 = 3. Desconocen que en el cielo ni se razona con lógica humana ni se calcula con la aritmética de la tierra. Dejan de advertir la noción aritmética que funciona en la esfera infinita y que el aposto! Pedro introduce de esta manera: “que para con el Señor un día es como mil años. y mil años como un día”[2 Pedro 3:8). ¿Cómo cuadra esta noción dentro de los parámetros de la lógica humana?

A veces se habla del politeísmo lo cual significa la fe en muchos dioses. Se habla también de) tríteismo que es la creencia en tres dioses, y del monoteísmo que es la creencia en un sólo Dios, Se coquetea con el unitaríanismo que reconoce al Padre a expensas de excluir al Hijo y al Espíritu Santo, y con los “Jesús Solo” que enfocan al Hijo pero recortan al Padre y al Espíritu Santo, y el “Mitismo” y otros excesos de corte Pentecostal que se manejan con el Espíritu Santo pero subestiman al Padre y al Hijo. La Biblia , por su parte, sostiene el monoteísmo trinitario. Moisés le dio a Israel una necesaria advertencia contra la asimilación del politeísmo que existía en la tierra que ellos habían de conquistar para hacerla su hogar nacional. Moisés les dijo: “Oye Israel: JEHOVA nuestro Dios, JEHOVA uno es” (Deuieronomio6:4). Dios es uno.

Sin embargo, en la Biblia la palabra uno se usa para significar más de uno. Tal es el caso de Génesis 2:24 donde, al hablar del matrimonio, Moisés aconseja: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”. A nadie se le ocurriría pensar que el acto de matrimonio refunda literalmente a los dos contrayentes en uno. Siguen siendo dos personas aunque llegan a ser uno en amor, en acoplamiento de objetivos y propósitos, constituyéndose en una verdadera simbiosis.

Cuando Moisés cita a Dios diciendo: “hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”. .. ¿con quién hablaba? ¡E! hombre no estaba creado todavía para estar presente en este diálogo! ¡No se trataba de los ángeles pues el hombre no fue creado a imagen de ellos! Evidentemente Dios Jehová hablaba con los otros miembros del Consejo Eterno, es decir, con el Hijo y con el Espíritu Santo que a la sazón se movía sobre la faz de tas aguas.

Dijo Dios: “hagamos”, y no, “voy a hacer”. Luego dice a ‘nuestra imagen” y no a “nuestras Imágenes”. Este lenguaje, cuidadosamente escogido para el libro de Dios, indica claramente la pluralidad dentro de la unidad de la Deidad.

Se hace más fácil Ilustrar la Trinidad que tratar de definirla, El agua, por ejemplo, siendo un sólo cuerpo compuesto de dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno, se puede encontrar en cualquiera de tos tres estados: sólido, líquido y gaseoso. El triángulo a pesar de sus tres ángulos sigue siendo una sola figura geométrica. El átomo, unidad de pequeñez extrema, tiene una triple composición de protones, neutrones y electrones.

El Dr. Brooks ha señalado que el universo entero es trinitario. Dice él: “Hay tres cosas básicas en el universo que son; el espacio, la materia y el tiempo. ¿Qué es el espacio? Pues simplemente, tres dimensiones: largo, ancho y alto. El espacio es uno formado por tres. ¿Qué es la materia? Pues simplemente, energía, movimiento y fenómeno. La materia es una pero está formada por tres. ¿Qué es et tiempo? Pues simplemente, presente, pasado, y futuro. El tiempo es uno pero lo componen tres.

En el Antiguo Testamento hay pasajes que establecen diferencias entre dos de las Personas divinas. Hay otros pasajes donde se mencionan las tres. Hay pasajes que hacen diferencia entre JEHOVA y Su ÁNGEL TEOFANICO o CRISTO. Hay también pasajes donde se hace diferencia entre JEHOVA y Su ESPIRITU. (Salmos 2:2, 6, 7; Isaías 7:14 (M11;23); Isaías 40:3, 48:16, 63:7, 9, 10, y varias otras Escrituras).

El Nuevo Testamento cita a Cristo diciéndole a los suyos:

“Id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del PADRE, y del HIJO, y del ESPÍRITU SANTO” (Mateo 28,19), Esto hace trinitaria la fórmula bautismal.

San Pablo termina una de sus muy conocidas epístolas del Nuevo Testamento con la siguiente bendición: “La gracia del SEÑOR JESUCRISTO, el amor de DIOS, y la comunión del ESPÍRITU SANTO sea con todos vosotros” (2 Corintios 13:14). Esto hace trinitaria a la bendición apostólica.

El Apóstol Pedro dice que somos “elegidos según la presciencia de DIOS PADRE en santificación del ESPÍRITU, para obedecer y ser rociados con la sangre de JESUCRISTO” (i Pedro 1:2), Con esta declaración, Pedro destaca la participación de las tres divinas Personas en el esquema de la salvación del pecador. En consecuencia, el acto de la salvación es también un acto trinitario. Dios el PADRE es el gestor u originador del plan de la salvación. EL HIJO es el ejecutor, y el ESPÍRITU SANTO el aplicador. Dios el PADRE de tal manera amó al mundo que dio a su HIJO UNIGÉNITO para que todo aquél que en él cree no se pierda sino que tenga vida eterna. El ESPÍRITU SANTO es el que trae convicción de pecado a la criatura (Jn 16:7-11) y quien a su vez le muestra el valor y efecto de la muerte de CRISTO como ofrenda ofrecida por el ESPÍRITU ETERNO a Dios el PADRE (Heb 9:14).

DIOS ama, CRISTO muere crucificado sangrientamente y el ESPÍRITU SANTO convence de pecado, bautiza en el cuerpo de Cristo ( la Iglesia ), santifica al pecador arrepentido, y lo sella hasta el día de la redención. El pecador, pues, encuentra la salvación al confiar en el Dios Trino: Creador, Redentor y Santificador.

¿Quieres conocer al Dios Trino, amigo mío?

Pues escucha hoy la voz dulce y apacible del ESPÍRITU SANTO que te dice que eres pecador arruinado y Quien además te señala al Salvador sobre la cruz. Obedece esa voz entregándote sin condiciones a JESUCRISTO. EL PADRE que te creó quiere perdonar tus pecados por el sacrificio de su HIJO y también quiere habitar en 1i para siempre por Su ESPÍRITU SANTO.

Pon a un lado este tratado ahora. Arrodíllate física y espiritualmente ante la majestad del Dios Trino. Invócale de corazón, en alta voz, confesándole tus pecados. Dile en alta voz con fe verdadera:

“DIOS, soy un desdichado. Soy un perfecto egoísta y un empedernido pecador. Perdona mi extravío que, como bien sabes, es muy grande. Te necesito. Recibo a Jesucristo para que EL tome posesión de mi vida hoy y para que me selle con su Santo Espíritu para siempre. Gracias, Dios, por amarme. Gracias, Jesucristo, por salvarme. Gracias, Espíritu Santo, por poseerme. Amén”.

Si oraste con sinceridad al Señor, escríbeme unas líneas y comparte conmigo tu experiencia. Dirígete a: Mariano Gonzáles V. Apartado 21S3 Santo Domingo República Dominicana. Email: josuecaleb@audiolit.net


















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