Las catástrofes en el mundo

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En el mundo entero, la intensidad de las catástrofes naturales va en aumento. Mientras que el año pasado ya pasó a la historia como el año récord en desastres naturales, en este año casi no pasa semana en que no nos alcancen nuevas noticias de horror.
En Australia, hace algunos meses, cayeron las más abundantes precipitaciones jamás registradas desde el comienzo de los registros hace unos cien años. Provocaron enormes inundaciones. La región inundada era tan grande como Alemania y Francia juntas.

Un poco después, el monstruoso ciclón “Yasi” golpeó a Australia, Mientras las inundaciones causadas por el ciclón mantenían todavía ocupados a las fuerzas de rescate, el oeste de Australia fue azotado por incendios forestales, que resultaron ser incontrolables. Al mismo tiempo ocurrieron otras catástrofes en otras partes del mundo.

Después de graves tormentas, los deslizamientos de tierras en Brasil enterraron vivas a centenares de personas. Un hombre pudo salvar a duras penas a sus hijos, pero tuvo que presenciar, ya sin poder hacer nada, cómo su esposa fue llevada por las masas de lodo. Desconsolado, lloraba: “¡Hubiera podido perder todo, pero no a mi esposa!”.

La lista de desastres de los últimos años es infinita – olas gigantes en China, erupción de volcán en Japón, terremoto en Haití, incendios en el monte Carmelo en Israel, tormentas de nieve en Estados Unidos, tsu-nami en Indonesia, y el terrible terremoto con tsunami en Japón… Muchísimas personas perdieron la vida. Pero lo trágico es que en muchos casos podrían haber salvado sus vidas atendiendo las advertencias de las fuerzas de seguridad y siguiendo sus indicaciones.

Sin embargo, prefirieron quedarse en sus casas, sin saber que pronto éstas se llenarían de un torrente de lava caliente o que en unos minutos se arrojaría una ola gigante sobre ellos o que el fuego les cerraría toda vía de escape. También partes del Sur de Alemania estuvieron bajo agua a principios de este año. Una nota de prensa describe cómo algunos automovilistas simplemente sacaron las barreras con las cuales se había cerrado la carretera que pasaba por un área de deslizamientos. El portavoz de las fuerzas de seguridad comentó: “Obviamente, los conductores no están concientes de que se exponen a grandes peligros…”

Además de las catástrofes naturales que amenazan nuestra vida física, nosotros cristianos corremos también peligro cuando nos metemos en zonas donde es atacada nuestra vida espiritual. Al respecto, la Biblia enciende numerosas luces de advertencia para nosotros, pero la pregunta es: ¿Las tomamos en cuenta? Un ejemplo impresionante es el relato del juicio sobre Sodoma. Dios quiso salvar a toda la familia de Lot y dijo: “Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas” (Gn. 19:17). Sin embargo: “La mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal” (v.26).

Dios quiere alejarnos también a nosotros de ciertas zonas de peligro y de caminos equivocados. Por eso, Él habla a nuestra conciencia por medio de circunstancias, por Su Palabra y por la suave voz del Espíritu Santo. Pero la pregunta es: ¿Le prestamos atención? Números 22, a partir del versículo 22, describe cómo Dios intentó hacer desistir a Balaam de su camino equivocado por medio de un ángel. Tuvo finalmente que usar medios muy inusuales para abrir los ojos a Balaam.

Vivimos hoy en una época en la cual las artes de engaño del adversario están muy desarrolladas. El mismo Señor Jesús comparó el tiempo final con la época de Noé. Dice de los contemporáneos de Noé que no se daban cuenta de nada, “hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos”.

Y Jesús siguió: “Así será también la venida del Hijo del Hombre… Velad, pues” (Mt. 24:39-42). Pablo les escribió más tarde a los corintios: “Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzadolos fines de los siglos. Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga” (ICo. 10:11-12).

Peter Malgo, Llamada de Medianoche